Una anciana acude al doctor, y le dice:
“Doctor, tengo un problema de gases, aunque no es demasiado molesto: la cosa es que mis pedos nunca huelen y además siempre son silenciosos. De hecho, debo de haberme tirado como veinte petardetes desde que entré en la consulta. Usted no se ha dado cuenta porque son silenciosos y no huelen”.
El doctor dice:
“Ya veo. Bien, tómese estas píldoras, y vuelva a verme la próxima semana”.
La semana siguiente la mujer regresa.
“Doctor”, dice, “no sé qué demonios me dio, pero ahora el tema es que mis pedos… aunque siguen siendo silenciosos… ¡apestan terriblemente!”.
El doctor dice:
“¡Perfecto! Ahora que hemos solucionado esa sinusitis, vamos a tratar su problema de oído.¨
Un pobre paisano de una aldea de Pontevedra estaba acostado en su cama, con una enfermedad terminal, le quedaban pocas horas de vida.
De repente huele el aroma de la comida que más le gustaba: unas empanadas caseras de carne recién hechas !!
Para él no había nada mejor en el mundo que las empanadas de su mujer Cirila.
Haciendo un esfuerzo sobrehumano dirigiéndose al comedor, empieza a percibir el vapor que lleva el aroma a masa de carne y cebolla que desde la cocina emanaba.
Llega hasta la mesa de madera donde se encontraban extendidas las suculentas empanadas doraditas, recién hechas y toma una, viendo que sus esfuerzos habían valido la pena, sería como su último deseo, cuando repentinamente… zás… siente un fuerte golpe en la cabeza que merma sus facultades y casi lo hace caer presa de la debilidad de sus piernas.
Tratando de no desplomarse al suelo hace un giro por voltear la vista, alcanza a ver a su mujer con un cucharón de hierro en la mano, diciéndole:
- ¡¡¡ Ni se te ocurra !!! ¡¡ Que son pa’l velatorio……!!
Anoche conquisté a una señora madura en una discoteca de primer nivel. Tenía buen aspecto para una mujer de 57 años.
De hecho no estaba nada mal, era muy guapa, elegante, distinguida y sin querer, me encontré pensando que quizá tendría una hija preciosa de unos 30 años.
Tomamos unas copas más, nos hicimos algunas caricias fogosas y me preguntó si había tenido un ‘Doble Deportivo’.
¿Qué es eso? le pregunté.
Es un trío con madre e hija, me contestó.
Le dije NO, muy excitado!!!!!!!!!!!!!!!!!.
Tomamos unas copas más y me dijo que esta era mi noche de suerte y fuimos para su casa (pensé para mis adentros, ’se me hace realidad lo de la hija preciosa que imaginé’, ese solo pensamiento me excitaba más).
Llegamos a su edificio, en un barrio muy elegante. En el parking solo pude ver Mercedes Benz y BMW…
Subimos en un ascensor directo a su departamento, luego entramos (se me aceleró el ritmo cardíaco imaginando al monumento de hija que tendría), se quitó los zapatos y los tiró sobre la alfombra.
Encendió la luz del vestíbulo, admiré la decoración de la sala, era todo de muy buen gusto, la decoración, los muebles, la vista…
Cotilleos...